|
Hace ya casi dos meses que naciste y aún no he tenido tiempo ni de comenzar a rellenar el libro del bebé con tus fotos y demás detalles chorras que seguro te hará gracia leer cuando seas mayor. Cuando seas MÁS mayor, debería decir, porque para mí, mayor ya lo eres. Y es que no me puedo creer que ya casi tengas dos meses, si parece que fue ayer cuando papá y yo volvíamos de Polonia y hacíamos la prueba de embarazo.
Nos hicieron falta 3 pruebas para creernos que íbamos a ser padres, cada una más cara que la anterior (por si el margen de error tenía que ver con el precio). En medio proceso de oposiciones se te ocurrió empezar a existir. Yo pensaba que íbamos a tardar unos meses, pero tú siempre has sido muy puntual.
Pensé que nunca aprobaría, con tantas náuseas, tanto sueño, y entre ecografía y ecografía encima mirábamos pisos, porque una cosa estaba clara, teníamos que mudarnos antes de que nacieras.¿Así quién iba a estudiar? Si volvía del trabajo y sólo quería irme a la cama...
Pero aprobé. Saqué una notaza y en ese momento supe que tú y yo íbamos a formar un gran equipo. No sabía si eras niño o niña, pero eras una crack, dispuesta a aguantar largos viajes en coche hasta Valls con un calor aplastante, los nervios de una presentación de proyecto llenita de percances y recitales sobre fonética inglesa a altas horas de la madrugada. Y todo ello sin dar demasiado la lata, creciendo y soportando mis estrés y mis dosis de Cariban. Gracias, yo creo que sin tí no me hubiera ido tan bien.
Sin tí y sin papá, que casi se merece la mitad de mi nota. Él siempre supo que no tardarías en llegar, lo tenía todo tan calculado que daba miedo! Y también supo que tú y yo éramos capaces de poder con todos los exámenes del mundo. Y ahí estuvo, cocinando para nosotras todo lo que le pedíamos, cuidándonos, acompañándonos en coche para aquí y para allá, recogiendo documentación, mejorando nuestro discurso la noche antes del gran día...Papá es así, ya lo conocerás. Cuando se le mete una cosa entre ceja y ceja, no para hasta que la consigue. Así hizo que tuviéramos a Bruce, que yo no quería y no quería y ahora no puedo vivir sin él. Y se le metió que seríamos padres, que aprobaría, que nos cambiaríamos de piso y que todo nos iría genial. Y aquí estamos.
Tenía miedo del parto, mucho miedo, porque no recordaba el gran equipo que somos. Y como tenía que ser, fue todo de película. Pasamos la noche de fin de año esperándote, charlando y montando tu minicuna entre contracción y contracción. Y a las 12.30 del mediodía del día de año nuevo llegaste, tan rápida, tan sana, tan guapa...
"¿Qué se siente siendo madre?", me preguntan algunos. Y tirando de topicazos les contesto que no lo puedo explicar con palabras. No sé cómo explicar lo que sentí cuando te pusieron encima mío, llorando toda moradita y con la cabeza abollada....sólo sé que no podía parar de temblar, de llorar y de decirte lo guapa que eras.
Nada es fácil en esta vida, y ser padres no es una excepción. Llevamos un mes y medio luchando por mantener la lactancia, no sin contratiempos ni berrinches. Oye, que nadie nace aprendido y a tí y a mí nos ha costado un poco esto de la teta, ¿y qué? Cuánto se han empeñado algunos en que tiráramos la toalla y pasáramos al biberón...Pero ya sabes, los grandes equipos, juntos, nunca tiran la toalla. Y aquí estás al fin, con tus 4200g y mamando como una campeona.
Desde que llegaste no tengo tiempo de nada. Me paso el día cambiándote, durmiéndote, dándote de mamar, paseándote...Y es que no duermes nada durante el día y eres agotadora...Pero dice Jamil, nuestro súper pediatra, que si de día estás despierta y de noche duermes, ya nos podemos dar con un canto en los dientes, así que será cuestión de tomárnoslo así.
Ahora mismo me has dado una tregua y descansas plácidamente sobre mi barriga. La mochila portabebés, qué gran invento! Hay que ver cómo te gusta ir pegadita a mi cuerpo, es la única manera de que me dejes hacer algo. Y la gente nos dice que te vas a malacostumbrar. Qué rara es la gente, yo pienso que el que quieras y necesites estar conmigo para estar tranquila y feliz es que te estás bienacostumbrando. Ojalá sigas necesitándolo cuando tengas 20 años.
Uy, mira, ha venido Bruce a vernos. Estaba en el balcón tomando el sol y le ha apetecido estar con nosotras. También se estará malacostumbrando y deberíamos encerrarlo día y noche en el balcón y "que se quede ahí, que los perros no tienen frío". La gente es rara, Júlia, ya lo irás aprendiendo, pero en esta casa escuchamos un poco lo que nos conviene y si después nos equivocamos...¿quién se va a enterar? :-)
En fin, te voy a dejar porque quizás debería aprovechar este rato para poner alguna lavadora, hacer la cama y esas cosas que de repente parecen tan poco importantes.
Te seguiré escribiendo, siempre que me sigas dejando.
Un besote grande budita,
Mamá
Nos hicieron falta 3 pruebas para creernos que íbamos a ser padres, cada una más cara que la anterior (por si el margen de error tenía que ver con el precio). En medio proceso de oposiciones se te ocurrió empezar a existir. Yo pensaba que íbamos a tardar unos meses, pero tú siempre has sido muy puntual.
Pensé que nunca aprobaría, con tantas náuseas, tanto sueño, y entre ecografía y ecografía encima mirábamos pisos, porque una cosa estaba clara, teníamos que mudarnos antes de que nacieras.¿Así quién iba a estudiar? Si volvía del trabajo y sólo quería irme a la cama...
Pero aprobé. Saqué una notaza y en ese momento supe que tú y yo íbamos a formar un gran equipo. No sabía si eras niño o niña, pero eras una crack, dispuesta a aguantar largos viajes en coche hasta Valls con un calor aplastante, los nervios de una presentación de proyecto llenita de percances y recitales sobre fonética inglesa a altas horas de la madrugada. Y todo ello sin dar demasiado la lata, creciendo y soportando mis estrés y mis dosis de Cariban. Gracias, yo creo que sin tí no me hubiera ido tan bien.
Sin tí y sin papá, que casi se merece la mitad de mi nota. Él siempre supo que no tardarías en llegar, lo tenía todo tan calculado que daba miedo! Y también supo que tú y yo éramos capaces de poder con todos los exámenes del mundo. Y ahí estuvo, cocinando para nosotras todo lo que le pedíamos, cuidándonos, acompañándonos en coche para aquí y para allá, recogiendo documentación, mejorando nuestro discurso la noche antes del gran día...Papá es así, ya lo conocerás. Cuando se le mete una cosa entre ceja y ceja, no para hasta que la consigue. Así hizo que tuviéramos a Bruce, que yo no quería y no quería y ahora no puedo vivir sin él. Y se le metió que seríamos padres, que aprobaría, que nos cambiaríamos de piso y que todo nos iría genial. Y aquí estamos.
Tenía miedo del parto, mucho miedo, porque no recordaba el gran equipo que somos. Y como tenía que ser, fue todo de película. Pasamos la noche de fin de año esperándote, charlando y montando tu minicuna entre contracción y contracción. Y a las 12.30 del mediodía del día de año nuevo llegaste, tan rápida, tan sana, tan guapa...
"¿Qué se siente siendo madre?", me preguntan algunos. Y tirando de topicazos les contesto que no lo puedo explicar con palabras. No sé cómo explicar lo que sentí cuando te pusieron encima mío, llorando toda moradita y con la cabeza abollada....sólo sé que no podía parar de temblar, de llorar y de decirte lo guapa que eras.
Nada es fácil en esta vida, y ser padres no es una excepción. Llevamos un mes y medio luchando por mantener la lactancia, no sin contratiempos ni berrinches. Oye, que nadie nace aprendido y a tí y a mí nos ha costado un poco esto de la teta, ¿y qué? Cuánto se han empeñado algunos en que tiráramos la toalla y pasáramos al biberón...Pero ya sabes, los grandes equipos, juntos, nunca tiran la toalla. Y aquí estás al fin, con tus 4200g y mamando como una campeona.
Desde que llegaste no tengo tiempo de nada. Me paso el día cambiándote, durmiéndote, dándote de mamar, paseándote...Y es que no duermes nada durante el día y eres agotadora...Pero dice Jamil, nuestro súper pediatra, que si de día estás despierta y de noche duermes, ya nos podemos dar con un canto en los dientes, así que será cuestión de tomárnoslo así.
Ahora mismo me has dado una tregua y descansas plácidamente sobre mi barriga. La mochila portabebés, qué gran invento! Hay que ver cómo te gusta ir pegadita a mi cuerpo, es la única manera de que me dejes hacer algo. Y la gente nos dice que te vas a malacostumbrar. Qué rara es la gente, yo pienso que el que quieras y necesites estar conmigo para estar tranquila y feliz es que te estás bienacostumbrando. Ojalá sigas necesitándolo cuando tengas 20 años.
Uy, mira, ha venido Bruce a vernos. Estaba en el balcón tomando el sol y le ha apetecido estar con nosotras. También se estará malacostumbrando y deberíamos encerrarlo día y noche en el balcón y "que se quede ahí, que los perros no tienen frío". La gente es rara, Júlia, ya lo irás aprendiendo, pero en esta casa escuchamos un poco lo que nos conviene y si después nos equivocamos...¿quién se va a enterar? :-)
En fin, te voy a dejar porque quizás debería aprovechar este rato para poner alguna lavadora, hacer la cama y esas cosas que de repente parecen tan poco importantes.
Te seguiré escribiendo, siempre que me sigas dejando.
Un besote grande budita,
Mamá







